Autor: José Antonio Muhando

  • Si no sos Pepe Mujica

    Indudablemente cualquier cosa se te puede volver en contra y vencerte.

    Te haces el cristiano los sábados con el pastor o los domingos en la misa; para comenzar la semana haciendo la tuya sin importarte los demás. ¿Sos o no sos? No se puede ser «moralmente superior» a medias como si estuvieras casi embarazada; seguidor de la biblia de los pobres y agarrado a los dólares que «milagrosamente» te llueven del cielo.

    Tantos discursos, tanta moral, para entrar al Estado y chorear.

    Tomaste un camino, lo hiciste o estaba hecho, sos el lector de tu vida y resulta que ya estaba escrita…; no lo sé, todo muy complicado, es más sencillo: lo uno o lo otro. Supuestamente decidiste un modo de vivir, no aflojes ni andes cambiando montura a mitad de camino, como hacen algunos que se terminan quedando sin el pan y sin la torta, de Guatemala a Guatepeor.

    Hay que bancarse haber elegido, sostener el rumbo que se ha tomado contra viento y marea. Una vida feliz, plena, es de lo más fácil, se torna jodida cuando nos alejamos de lo que hemos decidido ser.

  • Libertos en acción

    Nos preguntamos por qué hay tanto enojo, odio entre argentinos, grupos de afinidad en ideas donde se habla de «libertad», administrados por supremacistas a los cuáles lo mejor que les pudo haber sucedido es que se hayan ido bien lejos los seres queridos de su lado; otros, increíblemente todavía con tiempo para fingir ser la familia perfecta, sin siquiera sospechar que no hacen la historia que transitan; quizás, los que mejor intuyen, se quedan solos en la vida, rodeados de mascotas y plantas.

    ¿Que los une y los junta en un mismo espacio? La prosperidad, les van bien las cosas, es mentira que estén para cambiar la realidad cuando a ellos esta realidad es la condición de posibilidad de sus logros. Por eso son crueles y soberbios, todo lo blandito y decadente de esta moral arribista se eleva en condiciones de poder favorables; de lo contrario, pasan mudos sus días, especulando en el anonimato, actuando desde las sombras.

  • Para no desaparecer

    ¿Qué hacer quienes hicieron posible un espacio político pensando en el Bien Común y fueron desplazados por una conveniencia práctica en otra dirección? Lo hemos naturalizado en la partidocracia argentina, «la política es así».

    ¿Como recuperar esas voces de militancia relegadas, canceladas, empujadas a las sombras? No necesariamente se trata de excavar fosas y remontarnos a los 60/70; hablo en el aquí y ahora del año 2026.

    Fingir demencia no es el camino, culturalmente habitamos en un cinismo generalizado, se dan Campañas del Desierto sobre modos de pensar y vivir diferentes.

    Siempre persiste este juego entre lo que se exhibe y lo que se silencia, más de lo mismo cuando se constituye una organización con visos de legalidad, aparece la estructura vertical y autoritaria; dinero, personajes que obtienen cargos, bancas, soldaditos y empleados. Es decir, la conformación de la historia oficial por un lado y aquellas formas de mirar que tuvieron un proyecto político válido alguna vez, remado por gente decente, común y corriente.

  • Artesanos de la escritura

    Lo apasionante de escribir es que tenes que estar al pedo, dicen los gauchos y terminaron exterminados como los indios. En su lugar, una élite terrateniente ilustrada que leía poesías y coleccionaba libros.

    Para escribir hay que ser un espía, vivir atentos a todo lo que nos rodea, en cada cosa, suceso, persona, diálogo, hay textos por hacer, incluso lo no dicho aún está presente.

    Al igual que el sufrimiento, la escritura que transcurre en silencio concentra energías que una vez liberadas tienen la fuerza de cambiar a otros, movilizarnos, anticipar lo que vendrá, es la previa de un desenlace.

  • ¿Por qué no somos capaces de hacer valer nuestra historia?

    Es increíble la cantidad de estudios jurídicos que se abren, demasiados abogados en una cultura democrática argentina que le falta bastante para ser robusta. La libertad ciudadana se halla amedrentada por los poderes estatales; la judicializacion de la palabra es algo común; se criminaliza con facilidad el pensar distinto, expresado de modo libre e independiente; los espacios de participación politizados se rigen autoritariamente.

    La salida, de tantos lugares públicos asfixiantes, pasillos, disposiciones, puertas, oficinas y funcionarios, es la de ser hablados por otros; para eso están los abogados, porque si existe el derecho a ejercer el derecho por si mismos en cuanto ciudadanos ante la ley, realmente no tiene cabida en las sedes judiciales, esos hombres y mujeres libres no pueden ser sujetos de enunciación alguna.

  • Palabras del Mero Mero

    ¿Estudiar para qué? No parto del prejuicio de que estudiar no vale la pena; costumbre argentina: vas a la universidad para llegar a ser un empleado, este «a priori» es de perdedores.

    Aunque se trate de dinero, status, poder. ¿Sos empleado de otro, tantos años de quemar pestañas para terminar bajo el miembro de otra persona u organización? No pierdas tiempo con títulos de grado en carreras extensas, usa IA, googlea, el conocimiento está más que nunca al alcance de cualquiera.

    Enfocate en la libertad, ser independiente, autónomo; es el big bang de lo demás.

  • Horizonte de eventos

    Reitero monotematicamente, cansado de cruzar el desierto, no se cuantas veces lo cruce en mi vida; de tanto comer maná no lo puedo ni ver, me asqueo. De todos estos exilios no ha salido ni una nueva utopía.

    De ahí que, filósofos hayan tomado la posta y renovado la apuesta. Es contrario a las fantasías y prejuicios de grasosos personajes que se figuran escondidos en un sótano, detrás de una pc o en las sombras de proyectos, modo «seres imprescindibles»; como si el mundo se moviera gracias a ellos…..; vayamos a lo real, detrás de la gran movida tecnológica en cuanto a ideas, pensamientos, conceptos, hay gente del palo de las ciencias humanísticas.

    Asimismo, insisten en vendernos, ahora que son multimillonarios, esta visión mesiánica de contracultura, antisistema, lucha heroica en solitario contra el establishment; cuando en realidad el combustible que hizo despegar sus empresas y hasta hacerlas crecer de manera relevante, han sido los subsidios del Estado y negocios con el mismo.

  • Modo turista

    Los argentinos transitamos un tiempo de exigencia por la verdad, volvio doña Rosa renovada, cada vez que se toma vacaciones te aparece con una nueva y al tiempo se le pasa: pescar a un político en una agachada, sin importar de qué índole, no la perdonamos.

    Instalamos el éxito y el fracaso como extremos del mérito personal; a la vez que se reproducen cadenas de oraciones para que al país le vaya bien; todo responde a una moral avejentada, propia de coachs cristianos protestantes motivacionales. La politica del momento, de la cual no decidimos nada ni somos los protagonistas.

    De última, aunque no te lo hayan dicho o te parezca desconcertante, podes vivir sin selfies, sin subir fotos o videos a las redes de tus vivencias, esperar o buscar likes no es un imperativo categórico; tampoco necesitas irte a bailar como los monos al extranjero, sin haber probado las pizzas del barrio o el cariño de tu gente; no es obligación estar a la moda, ser muy actual e informado, desesperado por encajar con los demás.

  • Hola vecino

    Quienes presienten a tiempo su patético destino forzado, en esta sociedad cínica y materialista de acumulación, progreso real de pocos….; huyen a lo antisocial, se quedan en lo marginal y asechan hasta que se les de la suya.

    Vivimos tiempos de disgregación social en Argentina, el desarraigo de algunos es visible cada vez más, el caído ya no hace demasiados esfuerzos por no parecerlo. ¿Cuántas vidas tenemos, además de esta infeliz existencia? La descomposición de muchos tendría que ser autogestionada organizadamente entre todos, transformada en revolución; pero no, un par de twiteros, streaming o funcionarios de gobierno, amedrentan a miles con amenazas jurídicas y represión policial.

  • Un simple particular

    «Tantas caras dibujadas como manchas en una pared…», letra de la canción Lunes por la madrugada, Los Abuelos de la Nada.

    Pero cuando entras a tu casa, toda la realidad de los días que no son tuyos, la no realización de esa vida rutinaria, encuentra su contracara, complemento, quietud, en el refugio de los sueños donde envejecer más rápidamente; solo, acompañado, con mascotas, otros humanos, la tv o pc que te esperan.