Autor: José Antonio Muhando

  • Entropía de la vida

    ¿Cuánta felicidad cabe en esa cabeza? La suficiente para seguir adelante, es irrelevante, empezar a prestarle atención a las ganancias sin cobrarse impuesto alguno, dejar atrás la pobreza elegida como virtud cristiana o consuelo de perdedores; haciendo las cuentas somos felices.

    Resulta que las reservas de momentos de bienestar, placer, «felicidad», satisfacción, no están en ningún lado ni son acumulativas; un argentino entiende esto muy bien. Hay que empezar de cero renovadamente, una y otra vez tendiendo al cero que llevamos dentro; es lo lindo de vivir. Aunque pensemos de modo distinto al respecto y nuestro sentido común nos diga otra cosa, el reseteo constante se da.

  • Gente de segunda mano

    El futuro en esta Argentina, año 2026, ni siquiera incierto, vivenciado como inútil en términos de pensar lo venidero; mucha gente vive el día, sobrevive haciendo la diaria, no hay garantías de nada.

    Incluso, el horizonte de probabilidades de lo que llamamos presente, el aquí y ahora de lo que viene realizándose, esta y no está al mismo tiempo, no existe hasta que salimos (en el mejor de los casos) de la indeterminación de no hacer nada con alguna changa que se nos da, repuntan las ventas, nos llamaron en el supermercado, se sumó un nuevo perro para pasear….

    Aquí no existen ideologías que nos ofrezcan consuelos, anestesia; es lo que hay, estamos estancados viendo que pasa; no queda otra, para todo se necesita dinero que no tenemos y lo que está en juego es nuestra paz mental, sin ella no hay adonde replegarnos.

  • Gendarmes en el vientre del Leviatán

    Desde el año 1938, creación oficial de Gendarmería Nacional Argentina, hubo un evento de dignidad colectiva que rompió el continuo de la domestica y aburrida historia, octubre de 2012.

    En el contexto amplio y general de la existencia, sobre un mar de lágrimas que corre a través de los años…; hay un patrón humano que se repite en todas las Fuerzas de Seguridad y Policiales de Argentina.

    La mesa familiar, redes sociales, conversaciones diarias, el rumear mental; la cuestión salarial, el sueldo a fin de mes como telón de fondo de las Instituciones armadas del país; en la digestión de lo que comen, en el abrazo a los seres queridos, en cada flujo vaginal y en el esperma que reproduce lo mismo pasando de generación a generación.

    A catorce (14) años de aquel reclamo democrático de Gendarmes…. Ni siquiera una ley salarial propia, tampoco obra social, el bienestar y los sueldos del personal retirado/ pensionado lo administra otra Fuerza; seguimos regidos por el Código de Justicia Militar con la reglamentación disciplinaria que se desprende del mismo, donde solo muriéndote te libras de la misma; no hay una figura legal similar a un Defensor Oficial del personal de Fuerzas de Seguridad; ningún tipo de organización jurídicamente independiente que haga valer los derechos laborales de la gente; al margen de la Democracia como unos cuasi ciudadanos con derechos humanos revisables y supeditados a la discrecionalidad de funcionarios políticos de turno. No sé si merecemos la extinción, afirmo que no.

    Por eso, reclamar un mejor salario y condiciones laborales, es mendigar las mismas boludeces de siempre que toda gestión política conoce y se reiteran en el tiempo; asimismo, no es lo correcto, no lo permite la ley y los reglamentos; deben cumplir con su deber, obedeciendo a sus superiores, no vulnerando la cadena de comando, prestando un servicio a los demás; la Comunidad los necesita, son instrumentos del Estado. La paz social, el orden y lo instituido es lo prioritario por encima de sus vidas.

    Las experiencias negativas de las personas en Fuerzas militarizadas, llamadas intermedias, emergen de estructuras básicas estatales que se necesitan modificar, democratizar, organizarnos de otra manera para que se den cambios reales.

  • Amén bro, bendiciones

    La baja de edad en la imputabilidad de los menores que delinquen tiene de acreedores (sin esconder el dolor de las víctimas del delito y sus familias) al Estado argentino, la derecha «libertaria» y los cristianos protestantes, evangelistas, sarasistas, etceterisimas…; como quieran llamarlos, porque hay cientos de nombres, marcas, pastores y fuerzas que vienen de todos los cielos.

    Algunos son aquellos que aplaudían las exitosas intervenciones militares del ejército israelí en Gaza, festejaban por cada bomba que tiraba el pueblo elegido de Yahveh sobre las cabezas de los palestinos.

  • No es como te la contaron

    Estar en la cabeza de esas boludas que se tomaron en serio el heteropesimismo de algunas estrellas pop, personajes mediáticos de diosas todopoderosas que prescinden de los hombres…

    Para ver después a nuestras ídolas casadas o a punto de dar el sí en el Registro Civil, luego ir al altar de blanco, acto seguido formar una familia, papa encima de mama haciendo hijos y pasear a los nietos en tardes soleadas. Todo paso muy rápido, solo unas cuantas amargas se quedaron en la vida fosilizadas por las letras de unas canciones, tendencias algorítmicas, modas, negocios de otros.

    Ni hablemos de lo triste que significa mutilar tu cuerpo, motivada por identidades ficticias que te inculcaron algunas con las vaginas intactas y las tetas bien puestas. Ellas pueden aplicar la ecuación al revés que los resultados serán los mismos, pero vos que la chocaste con la cuchilla del carnicero, no; como la tatuada que recalcula tarde.

  • Nosotros, hombres de fe

    Elijo creer como cualquiera, no solo hay dioses omnipotentes que nada dejan librado al azar y todo lo juzgan; habrá quienes estarán viendo mi rostro de niño todavía en la cuna, que no descansaba ni durmiendo de hacer de las mías, verán esa sonrisa que trae la vida y no sé si comprenderán.

    Miro aquellas estrellas……

  • Dedocracia política argenta

    Cuando los ignorantes adquieren poder, llenos de convicciones ocupan bancas en los poderes de la República, nadie se los puede impedir; aunque los delincuentes busquen imponer reglas de aptitudes, competencias, idoneidad, meritocracia y una sarta de trabas que los favoritos no tienen en la Dedocracia argentina.

    Llega el convencido picapiedras repitiendo frases prestadas, promulga leyes, vota como soldadito a las órdenes de algún Mandamás escondido o descaradamente visible; la carrera de los bufones y serviles emerge en esta Argentina del siglo XXI plagada de comediantes.

    La evolución en la organización política a través de los partidos políticos va hacia formas más autoritarias (si tenes el sello político de una marca exitosa, las caripelas que publiciten la misma serán las queponga la Jefa, Jefe, Gerente o Capo del Negocio….; los ciudadanos terminamos votando lo que hay en el menú).

    Las formas autoritarias y corruptas de organización partidaria son una sola; eran supuestamente aminoradas en sus efectos por la ley que permite internas en los espacios, participación ciudadana libre, militancia, consenso, elecciones; la realidad es otra, la misma que involucra a figuras legales como las PASO, nunca fueron llevadas a la práctica por la mayoría; en su lugar opera un sistema verticalista, de la Única y treintayunica lista de precandidatos de un partido político (en no pocos casos, candidatos puestos por el emprendimiento de algunos en beneficio de ellos mismos; sin conexión con la gente y el Bien Común).

  • Estilo soviético argentino

    La disyuntiva entre setentistas de la maravillosa juventud vengativa, versus, adolescentes sádicos libertarios; necesita ser superada sí o sí.

    El problema es el resentimiento en cuanto cultura propiamente argentina que nos atraviesa a todos; sigue intacto en la partidocracia el verticalismo autoritario que formatea por igual espacios políticos tradicionales y los de reciente aparición llamados nuevos. Los partidos políticos se organizan en estructuras legales, espacios disciplinarios, haciendo que los dinosaurios nunca se extingan, como tampoco podemos prescindir de la corrupción en cuanto lógica de funcionamiento interno y competencia proselitista.

  • ¿Va a venir la buena o no?

    La nueva ley laboral argentina, sea la que fuere, volver a la Edad Media o saltar en el tiempo a un futuro robótico; no cambia el hecho puntual que deja en evidencia la obsoleta y vetusta representación gremial de los trabajadores, la ficción de organizaciones dibujadas a las que solo les interesa recaudar dinero; como así también el entramado jurídico-político de corrupción parasitario del trabajo y la empresa.

    ¿Acaso esta ley transforma en algo la realidad de quienes trabajan, emprenden? No, la realidad está configurada hace tiempo desde que se instituyo el Derecho y el Estado argentino a través de la sociedad organizada. El paño en el que se juegan las relaciones, dependencias, labores, vínculos, ideas, funciones, previsibilidades, el ámbito de lo realizable…; fue determinado en el proceso de un sistema vigente de hace siglos.

    Si fuéramos capaces de imaginar otra alternativa al sistema y nos pusiéramos manos a la obra, concretando una realidad diferente, se cambiaria no solo la manera de pensar el futuro, sino que haríamos un pasado distinto. Pero en cambio, las narrativas políticas argentas de todos los colores e ideologías que estructuran nuestro sentido común, están atadas a lo mismo, la mierda de siempre con distinto olor.

  • Por qué no votamos en Santa Fe

    El Estado feudal santafesino es violencia organizada, lo acabamos de ver en la protesta policial desestabilizadora de un gobierno electo por el pueblo en las urnas, fogoneada y aplaudida por el arco político opositor. Algo que recién comienza, falta la banda que hace cola detrás; son un Agujero Negro a la supervivencia y el bolsillo de todos los ciudadanos.

    La Democracia es lo último que importa para la clase dirigente; el juego de las ideas, proyectos políticos diferentes, es una pantalla para algo común: la Caja estatal que los une en el Partido Único Estatal.

    En la provincia de Santa Fe nos revientan a impuestos, tasas municipales, inseguridad, servicios públicos deficientes e inexistentes; para mantener los privilegios y regímenes especiales de empleados, funcionarios públicos, representantes, gobernantes, que son los dueños de facto de la provincia, junto al empresariado prebendario del Estado y se benefician con la administración de los recursos de toda la sociedad.