Me veo rindiendo un examen, de esos en que te jugas todo, cuando viene el examinador, un musulmán, en pleno Ramadán; y se me ocurre una mala idea, saludarlo, darle la mano.
Pero todo se complica aún más, de repente soy un descendiente directo de sirios, libaneses, palestinos, iraquíes, iranies…; aplaudiendo en la actualidad a los Mesías del siglo XXI. Puedo imaginar cómo se retuercen en fosas comunes miles de muertos que no sé quiénes son.
Basta de demonizar la fuerza de quienes se animan a pensar y vivir de otro modo. Reduccionismo que apesta, el cansancio de este tiempo nos involucra a todos; si queres estar entre quienes como vos están cómodos en sus coincidencias, donde nada los contradice o la negatividad de lo otro no irrumpe para aguar la fiesta; todo bien, pero esa pulcritud que hace brillar las cosas que compartís, es pequeña y endeble, la farsa no puede durar mucho tiempo.
El mundo que vivimos, la realidad que padecemos, lo que pudo ser de manera diferente y no lo es. ¿A quiénes les vamos a echar la culpa? Al presente de los que cuestionan, se entregan vencidos, hacen lo que pueden……..; no, a vos que tenes tus años y canas en la cabeza.
No jodamos, son un ejército de envejecidos por lo que no hicieron cuando había que hacerlo, llenos de odio e intrigas, resentimiento, miradas que empequeñecen todo; encima, quieren detener los sueños, las esperanzas de los que están por embarcarse en cruzar las aguas de la vida en busca de otras orillas donde construir un futuro mejor; muertos que no aceptan su destino de sepultureros. Serviles que envidian la libertad de los jóvenes, no cualquier joven, sino de aquellos que no se someten a la lógica de los esclavos.
¿De qué felicidad y prosperidad hablan? ¡Rajen de acá, farsantes envidiosos!
En Argentina las ciencias duras, exactas, son las únicas ciencias valoradas de la actualidad; no se discute más. FIN.
Hay un hartazgo de las ciencias sociales, humanísticas como economía y política quizás, filosofía y psicología, con seguridad; no voy a emitir juicio alguno, mientras no tengamos al Che Guevara o un Mengele hablando de libertad y democracia, todo bien.
Me preocupan los contrastes y las iluminaciones profanas, cuando los narizotas que se pasan de la raya terminan supuestamente pensando, gobernando o representando a los demás.
dios de la tarde trae silencio al río …………………………..
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En el Zarathustra de Nieztche, el tiempo vuelve y es recordado. ¿Qué vuelve y es recordado? Los días felices de la vida, la plenitud de un tiempo que se detiene en esos momentos dichosos; alegría es también saber que el dolor pasa.
¿Qué nos espera si la meta está en dejar de trabajar? Un proyecto relevante para la vida en libertad; entiendo las razones de quienes promocionan el trabajo (que mayoritariamente es trabajo en relación de dependencia, es decir, trabajo para otros), como forma de progreso, superación personal, orgulloso cansancio del trabajador, felicidad…….
La verdad de fondo, quieren y buscan ser felices; algunos a cualquier precio. Es la prioridad existencial de muchos en todo lo que hacen o dejan de hacer.
Para quienes no priorizamos la felicidad que trae el trabajo y la rutina, obviamente le esquivamos al laburo; tampoco nos autoengañamos llamando emprendimiento al mismo. Los argentinos tenemos la manía literaria de «transformar la realidad», «hacer revoluciones», «reinventarnos», con solo cambiar de nombre a las cosas, organismos estatales, géneros, funciones, propósitos vitales, etc.
Sí, nos mentimos un poco, sin mentira no estaríamos vivos. Hacemos lo que nos gusta sin depender de nadie, buscamos ganar dinero también con eso, sostenernos en la alegría del aquí y el ahora; manejamos nuestros tiempos y vivimos de vacaciones permanentes. A no confundirnos, la mayoría de nosotros no somos prósperos empresarios ni gente adinerada que cotiza en los mercados; la remamos, nos hicimos fuertes en necesitar pocas cosas y esto se logra trabajando en nosotros mismos.
Te tiran mierda en el frente de tu casa, protestan contra vos que sos figura pública, políticamente electa por el pueblo y con los privilegios que confieren las leyes.
Lo sigo a Espert y lo banco, milite desde el día cero a su favor y estuve de su lado cuando la banda de liberfachos lo mataban a Calaca Roja por no estar con Milei. No obstante, rechazo su victimización, es alguien pugilista desde el discurso, con expresiones duras, que polémicamente se ha colocado a la derecha de las derechas en tema de seguridad, manifestaciones sociales….
Lo que exprese a continuación es una reflexión sobre el clima de época en Argentina:
Hay que bancarse el vuelto, somos libertarios y la violencia es parte de nuestro adn político, lamento afirmar esto, es así, dato mata relato; no criminalicemos la palabra, ni las acciones cínicas contrapoder de la militancia que confronta. ¿Que esperamos de quienes protestan, realizan manifestaciones en contra, son oposición; que no incomoden a nadie (más que nada al poder)? Estamos delirando y es un delirio antidemocrático, servil.
¿Nos llevamos bien con la violencia? Da prestigio, cierto «liderazgo» de mandamás, poder, notoriedad, dinero, votos………. Reitero, los tiempos cambian rápido y la paciencia de los mansos también.
¿Acaso los libertarios no padecimos la prepotencia kirchnerista? Salvo que me estén leyendo los que se escondieron o quienes se pusieron la gorra, durante la última dictadura sanitaria del Circovid en Argentina.
Entiendo que los escraches tienen un pasado de terror (por lo tanto, condeno este escrache que padeció nuestro Legislador); no han sido prácticas de quienes están con la Democracia y la libertad de los ciudadanos; menos aún en el contexto local de «solidaridad» para con una delincuente condenada como Cristina Kirchnner. Sin embargo, insisto, nos hacemos los malos en las redes sociales y no sé qué esperamos al respecto en cuanto contrapartida, excusas habrá miles para devolver el golpe a cualquiera de manera aleatoria………; indudablemente, esto no lo digo por nadie en particular, sino por este modo de hacer política que se ha instalado en nuestra Comunidad, del que todavía no ha mostrado hasta dónde puede llegar en sus consecuencias o desenlaces.
No sé qué esperamos los argentinos para derogar esta ley nefasta para la vida de mucha gente en situación de calle o siendo la tortura intrafamiliar, por problemáticas vinculadas directamente al consumo abusivo de sustancias ilícitas.
Otro colectivo en aumento dentro de nuestra sociedad, son quienes padecen enfermedades mentales de diversa índole; algunas de las cuales requieren permanente tratamiento, contención, resguardo y observancia en cuanto a la medicación que deben acceder.
Una ley que deja en manos de los nombrados la decisión de internarse o no, recibir tratamiento o no, tener algún tipo de ayuda profesional o no, medicarse o no…….; paradójicamente es demencial.
El aumento del antisemitismo según las entidades judías argentinas, que condenamos absolutamente, se viene dando sostenidamente desde hace bastantes años; especialmente cuando ellos son noticia internacional por sucesos donde se hallan involucrados en Medio Oriente.
Preocupa realmente esta alarmante situación, por cuanto los argentinos siempre estuvimos en otra, es decir, este es un país hermoso, somos un gran pueblo que nunca propiciamos enfrentamientos por razones étnicas, raciales, religiosas; toda la basura que Occidente, en su avance capitalista, fue dejando en cuanto imperialismo, de un modo u otro, no tuvo a la Argentina como carne de cañón.
Lamento realmente que el Estado de Israel, formado por todos esos judíos que se salvaron del holocausto, huyendo o sobreviviendo a la barbarie nazi, que en definitiva fue la misma barbarie que padecieron los africanos en manos de franceses, ingleses…; los americanos con la conquista española, portuguesa….
No nos exporten toda esa mierda, coartan nuestra libertad, buscan condicionar la Democracia; nunca los argentinos nos vamos a callar, privándonos de opinar, expresarnos en libertad, hablarnos todo y sobre lo que sea, sin temor ni concesiones para con nada ni nadie. Israel masacrando niños, mujeres y ancianos indefensos, inocentes; haciendo guerras, expandiéndose sobre las tierras de sus países vecinos; tiene al antisemitismo en las filas de su propio ejército genocida.
El presente, que no es la actualidad, aunque incluya a la misma, nos viene mostrando de la necesidad humana su lado libertario (sin connotación política alguna, no me canso de reiterar que lo «libertario» en países como Argentina responde a variados intereses, donde muchos nada tienen que ver con la libertad); la gente empieza a mostrar desde el dolor y el odio, las verdades que tienen para decir, sin intermediarios ni representantes, aunque se hayan levantado banderas al respecto que no alcanzan a embanderarlo todo.
No se quiere ver a quienes no temen perder porque no van a perder nada; cada vez son más en ese sentido, los que, poniendo el cuerpo, anteponen su existencia a los discursos, burocracia estatal, instituciones, ley, orden……. Es clara la lucidez de la gente, no tienen puesto los sentidos en la felicidad que no tendrán; la política ya no significa la promesa, el compromiso, la capacidad de transformar la realidad.