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  • Fuerzas de Seguridad en pie

    Determinados sectores políticos argentinos siguen demonizando a las fuerzas de seguridad, policiales, por sus actividades atinentes a la Seguridad Publica Interior.

    ¿Observan acaso cierta desconexión por parte de los uniformados con respecto al padecer de los demás, violencia desmedida en sus intervenciones, rayando con el desconocimiento de los derechos humanos? No viene de ahora, es consecuencia del cinismo generalizado que se apropió de la mentalidad política de quienes nunca tuvieron un compromiso real en tal sentido; nadie ignora lo siguiente:

    • Quienes integran esas Fuerzas, son en su mayoría planes sociales bien pagos, de jóvenes que están por un salario a fin de mes, obra social y cinco minutos de poder. Cumplen órdenes, ejecutan lo que se les dice que hagan, se les paga por eso y cualquier irrupción de pensar propio resulta ajeno a su accionar.
    • El contexto legal que rige la vida de esta gente no es en pie de igualdad al resto de los ciudadanos; son meros instrumentos del Estado y el tratamiento jurídico al respecto va en ese sentido. Es decir, cuando largas a la calle, a las redes sociales, al espacio público que fuere, a personas que no son tratadas como personas, al encuentro/desencuentro con los demás, las consecuencias son obvias; nadie puede dar lo que no tiene, ni devolver lo que no recibe, actúan por lo que son.
    • La falta de respeto y reconocimiento a la labor policial en general, no se supera con aumentar salarios, ponerse la gorra y disfrazarse de uno de ellos con discursos de apoyo, capacitarlos básicamente como picapiedras, comprar móviles nuevos, nombrarlos de otro modo, aumentarles facultades en su accionar (darle pan al que no tiene dientes, suponiendo un pensar criterioso en la mayoría de quienes no se ejercitan en pensar) ……………; todo suma y no siempre para bien, lo relevante es cambiar radicalmente las leyes que rigen su existencia en sociedad.

    Hay una deuda histórica con respecto a la democratización real del accionar y la vida de los servidores de la seguridad pública argentina, como sujetos de derecho; cierta dirigencia política y otros actores responsables directos en este tema, fingen demencia, dejan correr el agua, les venden espejitos de colores a los uniformados.

  • Libertario, no liberfacho

    Nuestro entrañable Don Quijote de la Mancha, marca con precisión una señal de todos los tiempos, «ladran Sancho, señal que cabalgamos».

    Si unos cuantos violentos fachoss te hacen blanco de sus ataques personales por pensar distinto, no necesitamos caer en la misma, aunque duela; es nuestro deber ciudadano dejarlos en evidencia de la forma que sea, jugarnos en tal sentido, sabemos que estamos en el camino correcto. Hay que impedir la propagación de esto, no es propicio para la Democracia.

    ¿De qué lado de la vida se puede parar un hombre de bien, militante de la libertad? Junto al opresor y dando la espalda al oprimido; no. ¿Entre los que queman a la bruja? ¿Con los que aplauden y crucifican a otros, o junto al crucificado? Haciendo una injusticia o padeciéndola: ¿qué elegirías?

    No se trata de política, ley, moral, religión, demagogia o populismo; es una actitud existencial. En el presente, un largo presente que no se reduce a la actualidad, donde la concreción de aquello bueno en contraposición con lo que nos trae pesar y sufrimiento, es un valor; es decir, los valores no son palabras sueltas que están volando sobre nuestras cabezas o platónicamente habitan el mundo de las ideas, nada de eso, son realidades que sostenemos con las acciones y configuran lo que es bueno para la Comunidad.

  • Argento judeocristiano

    Bajo el título de «Argento judeocristiano», se publicarán una serie de escritos cortos ficcionales.


    El asentamiento de la colmena de abejas en el piso de arriba de mi casa.

    Las guachas me vienen picando un par de veces, mi memoria no falla; tengo derecho a defenderme de estas terroristas, aunque ellas crean haber estado antes que yo por revolotear estos lugares todas las primaveras y los veranos. Hoy, en estos húmedos fríos que te calan los huesos, me acorde de ellas, que mejor momento para ir a exterminarlas.

  • Tobillera mental

    No es fácil comprendernos en este tiempo de la web y sus redes sociales; vemos esa característica que ha copado el espacio de participación, desde una mentalidad abocada al detalle, buscando el archivo de todo, para terminar, dictando verdades a modo de sentencia sobre cualquier cosa; llevado a cabo con el esmero de quienes no tienen otra cosa que hacer, pero lo hacen con perseverancia, profesionalismo, son meticulosos; no podemos negar estas cualidades. Indudablemente, si nos ponemos a rastrear esta forma de ser nos encontramos con un mundo de manipulados; sirven al poder y son funcionales al mismo, aunque algunos se hallen en la vereda supuesta de la oposición.

    Sin darnos cuenta nos olvidamos de pensar, resulta hasta cómodo repetir lo que se viene repitiendo con insistencia; pensar requiere esfuerzo (incluso, aunque suene paradójico: hay que aprender a pensar y ejercitarse en eso), un espacio propio, silencio, descolgarse de esa corriente de información, opiniones, prejuicios, creencias, intereses, que nos arrastran indefectiblemente hacia un cuello de botella.

    De ahí que nos sintamos seguros si comulgamos con el parecer grupal en una suerte de convergencia de lo que hay dando vueltas, donde se «reconcilian» contradicciones; aunque nada es eterno y «la gente no es boluda»; justamente allí reside la astucia de quienes diseñan estos espacios de pensamiento único, que resultan superados por otra sistematización de un nuevo pensamiento único.

  • Los mil años de Milei

    El presidente de Argentina supo reflotar a través de su gobierno, la argentinidad al palo, nuestra tradición cultural, social, política, bien argenta. Ha devuelto al país su impronta ante los propios y en el escenario internacional.

    Ponerse la kipa judía, llorar en el Muro de los Lamentos, besar al presidente de EEUU, conectar con el nacionalismo europeo; su esfuerzo y genialidad son enormes.

    Los argentinos nunca hicimos una revolución de verdad (1810 fue una obra de teatro), el recurso humano que más califica es bueno especulando, copiando y pegando; espíritu criollo jamás existió, tenemos al gaucho literario Martin Fierro, una ficción; nuestra urbanización, estética, formas europeas de mostrarnos, desde el himno nacional, pasando por las instituciones de la Republica hasta los negocios con el supuesto «enemigo» inglés, los inmigrantes, es el folclore importado de estos pagos……

    La única jugada que nos salió mal y la pagamos históricamente, fue declararle la guerra al Régimen nazi cuando Hitler se estaba suicidando; después realizamos exterminios de pueblos originarios, participamos en genocidios como la guerra de la Triple Alianza, la campaña del desierto, traficamos esclavos, hicimos todas las que hicieron los imperios, colonialismos, reyes, a nuestra manera; la jugamos de nacionales y populares con olor a proletariado, abriéndonos de gamba en la tercera posición; hasta terminamos puritanos que adoran guardar dólares bajo el colchón.

    Ahora, somos romanos, leones que se comen cristianos, legionarios de la libertad guiados por las Fuerzas del Cielo; los elegidos que retomamos el camino de ser un faro para el mundo de la gente de bien, próspero y civilizado; no nos va mal, al contrario, con una misión o propósito de esta magnitud me olvido de que soy pobre.

    Volver a ser grandes en modo argentino, es el camino que está tomando el actual gobierno nacional; no nos hace bien negarnos, forzar otra dirección o sentido que no existe. ¿Qué es ser argentino, donde hay un argentino?

  • Para quién la vive como quiere

    «No estaba muerto, estaba de parranda», la letra de una canción de estos tiempos, que le contesta al Zaratustra de Nietzsche cuando bajando de la montaña anunciaba la buena nueva que «Dios ha muerto».

    Quieras o no, no te queda otra que estudiar o trabajar, capacitarte en algo, hacer uso de tu fuerza e inteligencia, con respirar solamente no alcanza; como decían nuestros padres y abuelos. Hay que entrar en el ritmo de ser alguien, para eso debemos someternos a la lógica del Mercado, con el Estado regulando, controlando, o bien de modo informal, en negro…; siempre dentro de la misma bolsa. En el ámbito privado o público, da lo mismo, las reglas que marcan la existencia en ese sentido ya están impuestas de antemano.

    Quienes pensamos la libertad como una forma de vida capaz de ser militada, extendida a los demás (cuanto más libres son los otros, más libre soy yo; que allí donde termina mi libertad, se potencia la libertad del prójimo en un camino común), desde un Nosotros; tengo mis dudas de que sea posible, creo que nos equivocamos quienes apostamos a esta lucha….; social y culturalmente, estamos a gusto consumiendo libertad, cuando de lo que se trata es de producirla.

    Te gana la organización, el autoritarismo de una verticalidad impuesta o «libremente» aceptada por la mayoría; la burocracia, que no es solo estatal, se halla diseminada en todos los ámbitos de la existencia social organizada; incluso ser ciudadano es una formalidad que se desprende de otras formalidades llamadas derecho, democracia, república……. Es lo que hay, para bien de todos necesitamos cuidar lo que logramos, no se dan opciones de algo distinto; solo matices de intensidad.

    Te queda, y me lo digo a mí mismo, esos valores en los que estamos jugados cada uno (de manera individual, personal) por una forma de vida en la que venimos siendo libres; esta realidad nos mueve, estamos en ella con todo lo que somos, nos empuja ese sentido de libertad en el que sabemos vivir; ahí reside la fuerza que no se puede transferir a nadie y que nadie puede apropiarse para administrarla, no hay sistema que la registre o se le imponga.

    Por eso, llegar a ser Comunidad de hombres y mujeres libres, que de algún modo nos encontramos en diversos proyectos, es lo único que puede garantizar a futuro la supervivencia de la Democracia real.

  • Proyectos políticos

    Cuando hablamos de proyectos con afiliados y supuestos militantes en cualquier espacio político y sin particularizar en ninguno, es perder el tiempo; se pueden observar no pocos casos donde llegado el momento de jugarse por algo, priorizan sus cosas, anteponen la suya; aunque le den a la sarasa de motivaciones propias de un interés público, no tienen tiempo para el bien de los demás, están demasiado ocupados ni siquiera en ellos mismos, sino en los quehaceres domésticos y laborales que probablemente en muchos casos sea trabajar para otros. No dudemos, la política de esta forma es un modo de garronear algo.

    ¿Qué Proyecto podes concretar con gente de estas características? Algunos son aptos para discusiones de café, catarsis, grupos de terapia, odio organizado en redes sociales, fotos, reels, videos cortos, circo, papelitos en mesa de entrada, perraje obediente y ladrador, opinologia barata y diletante; palabrerío. Incluso, si llegan momentos difíciles cuando la tormenta se desata, recurrir a los mismos es ir al encuentro de unas mamilas que no saben nada, no vieron nada, no escucharon, tienen miedo, no quieren problemas, tampoco involucrarse, cero enfrentamientos reales; imaginemos gente así llegando a representantes del pueblo en las Instituciones de nuestra Nación, Provincia, Municipio. No sirven y lamentablemente es el recurso humano que abunda.

    Por eso tenemos un largo camino por delante, la batalla cultural liberal, libertaria y republicana; empieza por casa, entre los nuestros.

  • Feminifachas y géneros diversos

    Tuvimos cerca los argentinos de terminar como España, con un feminismo variopinto y otras imposiciones mutigéneros, enquistados en las estructuras de gobierno, una suerte de casta de las castas.

    Negar la lucha de estos colectivos, sus razones, las verdades de su existencia, las vidas dañadas que no tienen remedio, quienes ya no están y merecen justicia, lo que nunca más tiene que repetirse…; hace de mi un facho, algo de lo que quiero mantenerme alejado. No hay que descuidarnos y trabajar duro en uno mismo, siempre esta ese bichito autoritario y totalitario, que insiste y si lo dejamos crecer nos devora por dentro.

    En Argentina quedaron mudxs, se lxs trago la tierra en la actualidad…; los más jóvenes, adolescentes, les dieron la espalda; es corolario de movimientos sociales asimilados por el sistema, «revoluciones» funcionales al poder, organizaciones verticalistas propias de un Régimen, rebeldías que despiertan en el mismo mundo contra el cual se rebelaron, la defensa de sus vidas no puede ser cancelatoria de la vida de otros, colectivos que plantearon un oponente (enemigo, contrario) como protagonista de interés viviendo desde sus mismos valores y/o aspirando a las mismas representaciones como sujetos hegemónicos de nuestra sociedad, demonizaron a la mitad del género humano y ahí le erraron.

    Corta la bocha, terminaron colgados del Estado que los perseguía, estigmatizaba y normalizaba, con el fin de obtener beneficios, privilegios, poder; buscando aprovechar su condición «especial» para estar por encima de los demás, detrás de los fierros del poder de turno; al final, impusieron miedo. Si fuera adolescente, obvio que ellxs serian el blanco de mi rechazo, rebeldías, caprichos y exhibiciones de autosuficiencia; son el Establishment, el Sistema, el Leviatán, la Autoridad, la «nueva» Moral.

  • «Santa Fe cordial»

    En ciudad de Santa Fe, tenes a cierta casta santafesina que descarga todas sus frustraciones, cobardías, resentimientos y la amarga existencia llena de odio, contra trapitos, limpiavidrios, gente en situación de calle, mendigos que pululan cerca de supermercados, cajeros automáticos y restaurantes, vendedores ambulantes, feriantes y buscavidas.

    Indudablemente no existe la ciudad cordial que vendemos hacia los de afuera; en cualquier forma de organización que nos demos, están los hábiles vendedores de espejitos de colores posicionados en las estructuras verticalistas de la que tan afines somos los santafesinos en concretar.

    Lo patético es que hay un bando, una lija generalizada, mucha gente endeudada, tarjeteando para comer, tomando préstamos para saldar otros préstamos. No es que me volví oposición al gobierno nacional, no, eso cada vez es más difícil, ha perdido legitimidad, está siendo algo ilegal. Aquí y ahora, importa sobrevivir, siempre fue así; el problema es que pasamos sin parada de por medio, de las reivindicaciones sociales, los «derechos colectivos», el Estado somos todos, la Patria es el orto; hacia lo que importa sos vos, yo, cada uno y en tal sentido nos arreglamos como sea, con la nuestra.

    Entonces, estamos a cinco minutos de cancelar todos los caminos que nos llevan a pensar en libertad, tomamos el atajo y reaccionamos: el impresentable docente sin trabajo, que se puso próximo a la vereda de la casa que alquilas, a vender unos maples de huevos y hacerse unos mangos, es el enemigo público; vos inquilino, que no te alcanza cortándote un brazo para bancar los aumentos de alquiler que te llegan.

  • Islamización latina

    La radicalidad de las politicas ultraconservadoras en sociedades abiertas y economicamente fuertes, como EEUU, son emergentes que marcan agenda mundial, proliferan sus consecuencias, el ejemplo arrastra.

    EEUU internamente busca desandar un camino sin retorno, desarmar (desarticular, frenar) el avance de la creciente población latina (en su mayoría y de otras latitudes) que tiene inserta en todos los ámbitos de la sociedad organizada; las deportaciones migratorias llegan tarde, la vuelta a un racismo combativo complica más las cosas, el supuesto nacionalismo blanco no tiene la fuerza de aglutinar una voluntad de totalidad que deje fuera a quienes no son del palo yanki; la política exterior pegada al terror, guerras de toda índole y expansionismo.

    Lo impensado está comenzando a mostrarse, increíblemente están islamizando en cierto sentido a los latinos, que fueron históricamente dóciles y adaptados; se radicalizan sus métodos de lucha por no ser discriminados, perseguidos y atacados. Paradójicamente, no es una cuestión religiosa, racial o cultural, al contrario, la gente se une por otros motivos y esa unión va siendo potente, favorecida en su concreción por la dinámica misma del gobierno, un modo de gobernar que prescinde de la Democracia en Democracia.

    Para otro escrito, pensar la realidad Latinoamericana, la migración forzada de mucha gente por diversas razones, a las que se les cierran horizontes de esperanza, los llevara indefectiblemente a mirar en su propia cancha, cambiar el juego como sea y no seguir siendo los perdedores de siempre.