Además de los haikus.
Elegir a diario algo que nos saque de la comodidad, lo no acostumbradamente fácil como motor de movimiento, aquella opción que realmente importa, lo demás puede esperar o pasar de largo; si con eso se puede hacer algo, hacerlo.
Además de los haikus.
Elegir a diario algo que nos saque de la comodidad, lo no acostumbradamente fácil como motor de movimiento, aquella opción que realmente importa, lo demás puede esperar o pasar de largo; si con eso se puede hacer algo, hacerlo.
¿Cómo vive ese retirado del mundo, eligiendo un contexto difícil para su comedia de sacrificio personal?
Indudablemente, se ríe de todo, escondido detrás de un muerto; se da cuenta con lucidez que en la naturaleza nada vive ni muere a medias; en este exceso de plenitud, existencia, la crudeza es moralmente necesaria.
Aquellos especialistas en determinados pensadores, sabiondos por demás; en su mayoría, no viven lo que comentan y reescriben. Sucede a menudo cuando se dedican a ciertos autores como Nieztche, los vemos analizar y exponer los textos, buscar entender su vida; con que facilidad se despachan en sacar conclusiones, casí ninguno sostiene una existencia niesztcheana.

Hablan que ser zurdo (socialista) es una enfermedad mental…; pero esto de Israel es demencial, medieval, un atraso mental que va contra la vida, el conocimiento y la humanidad.
Me pregunto como amar la vida siendo israelita, masacrando palestinos, libaneses, borrando de la tierra poblaciones enteras.…; solo pueden hacerlo porque le hallaron un sentido que no está en la vida misma. Para eso tienen a Yahveh, además de las armas; los cristianos a Dios y los musulmanes a Allah.
¿Peor es tener un hijo drogón? Sabemos que una forma de participar y pertenecer a cierta clase de gente, es jugando, hay que apostar lo poco que tengamos, es una forma de ser capitalistas sin grandes capitales e inversiones en la Bolsa; hasta el negocio criptomonedas resulta una ruleta, es cuestión de salir a tiempo y ganadores.

Todavía hay quienes piensan ilusamente que Milei es perseguido por entidades oscuras, poderes mediáticos, económicos y políticos; encima creen que se enfrenta a esos poderes con las «Fuerzas del cielo», teniendo la casta adentro de su gobierno.

Después de todo estamos vivos. Es el común denominador del sentir de la gente, como decir: ellos están muertos y yo vivo.
La política disparó la tenencia de armas de fuego en Argentina, no es meramente cuestión de seguridad. ¿Cómo se llega a esto? Cansados que los hijos de puta se salgan con las suyas y teniendo cada vez menos que perder. Armerías que parecen dispensarios, personas haciendo cola y esperando comprar un arma.
Hay un sentimiento depresivo en la Comunidad, una necesidad violenta de pérdida y esto último tambièn amenaza a los crápulas que ostentan poder en cualquier estructura.

Estaba por decir mascota, perro o gato de compañía, ser querido, un animal.
No necesariamente tener animales reemplaza no tener hijos, pero resulta más barato, menos problemas y hasta nos permite ser un criminal sin revisiones históricas o cuestionamientos morales que nos hagan ir al terapeuta; imaginemos, Argentina 2026, con lo duro que está comer todos los días, nadie se pregunta por los animales.
No busco parafrasear a Nieztche con el título de esta entrada, expreso una verdad; no hay ámbito institucional, político, social, donde este nuevo argentino no se muestre empequeñecido en comparación con el pasado reciente.
Antes nos jugábamos en las calles y confrontabamos al poder instituido; sabiendo que íbamos a perder, lo hacíamos por quienes vendrían, las familias de otros, la organización, nuestra dignidad y el bienestar general.
Buscar señalar a la derecha, como responsable de la crueldad, burla, demonización, invisibilización de luchadores sociales, revolucionarios, gente de armas que confrontaron dictaduras, regimenes opresivos; es en definitiva errado. Somos otros, la juventud está en otra y son quienes marcan la cancha aunque nadie se juegue por nada más que por si mismos.
La izquierda es la misma mierda, conservadora y charlatana; veamos que además de estar enquistada en el Estado, tiene sus puestos en la intelectualidad sistémica.