
Después de todo estamos vivos. Es el común denominador del sentir de la gente, como decir: ellos están muertos y yo vivo.
La política disparó la tenencia de armas de fuego en Argentina, no es meramente cuestión de seguridad. ¿Cómo se llega a esto? Cansados que los hijos de puta se salgan con las suyas y teniendo cada vez menos que perder. Armerías que parecen dispensarios, personas haciendo cola y esperando comprar un arma.
Hay un sentimiento depresivo en la Comunidad, una necesidad violenta de pérdida y esto último tambièn amenaza a los crápulas que ostentan poder en cualquier estructura.

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