Política matrix argentina

Asistimos al espectáculo de una democracia argentina, con niveles de participación ciudadana cada vez más bajos, fundamentalmente a la hora de ir a las urnas y emitir un voto. Vemos lo de siempre, políticos festejando y aplaudiéndose entre ellos; un mundo paralelo, desconectado de la realidad.

Obviamente, poco importa si son la mayoría de las provincias del llamado «interior del país»; en un Estado unitario-centralista, se sabe que Dios atiende en Buenos Aires y en el centro del país están los votos que lo definen todo.

¿Adónde concentrarías las Fuerzas de Seguridad y Policiales, para calmar al electorado ávido de «seguridades», inmerso en recurrentes elecciones? Táctica política infalible. Por cuanto, en la actualidad no importa cuantos cadáveres tenemos a diario, sino a quienes se los cargamos; biopolítica.

Desde hace bastantes años, ir a votar es convalidar que sigan muriendo los que tengan que morir, lo sabemos, de esto se trata ser cínico: no es algo individual, propio de un sujeto libre, valiente y autónomo, capaz de pensar y actuar por sí mismo; sino del sujeto sujetado colectivo, alienado en un esquema estatal que protege realmente los intereses y la vida de algunos. Es decir, no quiero describirme junto a muchos, como los eternos domésticos sometidos y perdedores, que no alcanzamos nunca a conocer donde estamos parados…………; corta la bocha: que se mueran los que tengan que morirse, los que puedan caminar que lo hagan, vos caíste, levantate y si no aguanta que te pisen. El bienestar, las comodidades, el progreso, la calidad material de vida, no es para todos, somos demasiados y los recursos no son infinitos, hay que seguir adelante con los que «supuestamente» entienden esto y ya tienen su asiento en primera; de vos, da lo mismo que votes o no, no existís.

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