
En uno de los libros del Ramayana, en el contexto de la antigua India, siglo IV a.C, se relata la historia de un rey que paso milenios sufriendo, torturándose a sí mismo y adquirió tanto poder que termino creando un nuevo cielo.
Cuando vemos los domingos baratos que pasamos con la familia en algún parque, sacando a pasear a los seres queridos más cercanos, recorriendo una avenida, la peatonal del centro, la costanera……. y no somos felices; queremos esa cuenta en el banco forrada en guita, viajar por el mundo, las mejores pilchas, autos, casas lujosas, acceso a los servicios que consumen las celebridades y pertenecer al mundo de esa gente que tampoco es feliz.
No caben dudas que andamos detrás de otras cosas; decimos creer en Jesús el hijo de Dios crucificado, pero no tenemos la suficiente fuerza de voluntad para imitarlo, seguir sus pasos y terminar como Él…; en su cielo, en nuestro cielo; para esto último hay que poder disfrutar (contemplar) nuestra propia crucifixión y el mundo nos tiene que ayudar en ese tormento.

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