El bueno de tu viejo

Quizás, te pegue en el ojo con este texto, lo viste a tu viejo pagar la muerte de un buen laburante, 50 años aportando religiosa y mensualmente a la misma casa de sepelios; al final, no lo pusieron en el ataúd de la madera que le cobraron, traída del Valhalla (que ya no viene más y a la mesa que no se va a sentar), la que usaron los príncipes alemanes del Romanticismo; te dieron un montón de billetes de menor valor, amontonados unos arriba de otros, para disimular la estafa. Es que, si te ponías en duro, el cadáver iba a empezar a oler feo.

Nos enseñaron a rezar, orar, pagar impuestos, ser buena gente, no mentir, no robar, trabajar, ahorrar, trabajar y trabajar. Vida de perros, la sociedad organizada se afianza en estos guardianes de la moral, ley y orden.

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