
La decadencia política argentina y con ella el declive de la Democracia, nos empuja necesariamente a una reconciliación social, política. La gente es infeliz en su mayoría, aunque finja no serlo en su tendencia escapista de la realidad; sin embargo, muchos quedan expuestos y al descubierto, en el odio, la violencia organizada de la que forman parte.
Son tiempos difíciles que vienen de hace rato y se están acentuando aún más, solo quienes son capaces de pensar y prácticamente usar lo pensado para manejarse, o como decían los antiguos, ejercer el gobierno de la propia vida; éstos tienen todavía nafta para lo nuevo por hacer.
En la Comunidad, se han invertido algunas normas básicas de nuestra moralidad supuestamente «occidental y cristiana»; teniendo jueces que mienten descaradamente, representantes del pueblo que no representan a los ciudadanos, gobernantes delincuentes, funcionarios públicos que no les importa el interés público ni el bien común…… ¿Como hacemos para reeducarnos y si existe algo así? Veamos un cacho de historia: los nazis, alemanes que antes de ser nazis comprendían que «matar era malo», terminaron haciendo lo contrario con total normalidad, en un paisaje de chimeneas funcionando a full; posteriormente, se los volvió a reeducar sobre lo reeducado, y de nazis, se transformaron en seres humanos alemanes nuevamente; hoy, dan catedra de respeto a la vida.

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