Se habla de lealtad, leales, la gente fiel que no son perros o tal vez sí; la persona leal puede pasar su vida pagando por otro (Dios, idea, pensamiento, individuo, organización, país), creencias fuertes están detrás, no se comprende con facilidad en la actualidad; a lo que guardamos lealtad está bajo continua vigilancia nuestra, lo marcamos de cerca porque, aunque no hay juramento solemne de por medio, es una dependencia asumida voluntariamente.
Nadie puede en su sano juicio hacer depender esta lealtad de un «juramento de lealtad», no existe tal cosa, la formula ha quedado en algunas instituciones como resabio de fantasías del pasado, no es real; convencionalmente es lo mismo prometer «tal cosa…» y me lo puedo pasar por las pelotas más adelante como sucede a menudo. La lealtad no se expresa, no se dice, es lo no dicho que aparece en la soledad, el abandono, la caída, la perdida; relampaguea en la oscuridad.

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