Todo tiene precio, no se enojen

Diferentes democracias están experimentando algo que ciertos pensadores alemanes, juristas, ya lo expresaron controversialmente en tiempos del fascismo y los nazis.

Cuando se tiene que intervenir desde las fuerzas estatales, poner orden fiscal, social, político, económico; se hace lo que se tiene que hacer, sucede algo así como un intervalo, una afectación del cuerpo social en ese vacío generado por la crisis, donde para evitar el caos somos afectados en todas nuestras libertades.

No soy un convencido de esas recetas que suelen ser transitorias y llegan para quedarse; definitivamente no.

En Argentina vos tenes una historia, un relato y tenes un derecho. Mentira para la gente laburante, independiente, que con libertad hace la diaria, se rebusca, sobrevive, emprende algo; mentira. Estas máximas del progresismo son para los asimilados por el poder estatal, que de algún modo se cuelgan de sus beneficios, privilegios. Habría que preguntarles a todos los cadáveres de mujeres acumulados por manos femicidas, si el Ministerio de la Mujer y Diversidad de Género sirvió para algo; más que para contar muertas y esconder empleados públicos parasitarios del bolsillo de todos, como en muchas reparticiones del Estado.

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