Siendo santafesino no puedo evitar verme boludo; por lo menos saberme boludo, pelotudo de vez en cuando no hace de mi un hijo de puta; estos últimos se dedican a cagarle la vida a los demás. El Estado Feudal de Santa Fe es un estado de tripas, lleno de privilegios, privilegiados y regímenes especiales. No sabemos los ciudadanos cuanto realmente recauda fiscalmente del bolsillo de todos y que porcentaje se usa en mantener su propia existencia institucional deficitaria; diría que la mayor parte de eso va al bolsillo de sus funcionarios, empleados y políticos.
Suben los impuestos, te inventan impuestos nuevos, tasas municipales a granel y sin contraprestaciones por parte de los Municipios; sumado a la inseguridad, inoperancia estatal, merca y los narcos. Por si fuera poco, los salarios no aumentan, solo si sos camionero o un privilegiado estatal como los empleados públicos del Garrahan, el resto de los humanos a fumarla.
Francamente, por más reformas y buena voluntad de nuestro gobierno nacional; afrontamos esta cultura decadente de la Argentina extensa y diversa, colgada de un Estado inmenso, opresivo, fallido, cuya finalidad es el empobrecimiento generalizado de la población, que sin autoritarismo en su gestión no funcionaría.
¿Como explicarles a estos tripas del Estado que la política somos los ciudadanos? No aceptan eso, en cambio nos dicen, «la política somos los políticos, funcionarios, empleados estatales, y hacemos lo que queremos», repartimos el dinero entre amigos y/o lo usamos conforme el criterio de la casta dominante. Por eso estamos pagando deudas con deudas, porque no tenemos el poder de pagar deudas con guerras; no la tenemos larga como otros y acá el tamaño del poder de fuego importa.

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