Solemos darles demasiada importancia a 2000 años de historia humana, comparado con los tiempos cósmicos no son ni un granito de arena en la playa.
Ya en uno de los primeros diálogos platónicos, El Eutifrón, varios siglos antes que aparezca Jesús en escena; allí se pone al descubierto mediante una pregunta directa al teólogo, sacerdote o adivino, da lo mismo el nombre; para que muestre «que es lo santo», como respuesta entro a sanatear, darle al humo que conocemos, todo ese palabrerío de pastores y curas de la actualidad.
Obvio, la pregunta es filosa, a nadie le interesa lo que digan, los discursos, las homilías……; acá «lo santo», es lo que podés mostrar con tu vida y con tu muerte. FIN.
Lo expresado, trasladado a cualquier ámbito o plano de nuestra existencia, desde la política hasta el amor; no es lo que digas, sino como vivís; si amas será más allá del amor y sus declaraciones; no son las banderas que levantas, es la vida que llevas; no hables de que sos libre porque el ruido de las cadenas te delata. Por eso, no nos engañemos, sepamos distinguir cuando estamos ante uno de estos fachos gorilones que se pasaron toda la vida mudos, algunos escondiendo y garroteando a la jermu entre cuatro paredes; los vemos haciendo notitas con IA en reparticiones públicas, currando políticamente de la libertad.

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