Buena gente, que cuando ayudan a los demás en el fondo solo buscan ayudarse a sí mismos en un acto que les dé sentido a sus propias vidas; ya nos hablaba Nietzsche en cierto aspecto similar, refiriéndose al ejercicio de la compasión. No sé, no importa que tan seria, hermosa, normal o heroica es la vida; quizás a punto de morir o sin saberlo como suele ocurrir, tus preocupaciones existenciales finales estaban en el precio del tomate cuando fuiste al supermercado.
En ciudad de Santa Fe, al ritmo del Estado y su mundo administrado, la corrupción no está afuera nuestro como solemos creer, sale de nosotros mismos en cuanto ciudadanos, sociedad, comunidad, vecinos; nos desborda. Imagino la enfermedad mental santafesina más prolifera que nos atraviesa a la mayoría, hablar (escribir también) con o de nosotros mismos como si fuéramos enemigos; de ahí que haya tanto resentimiento en la gente, tenemos puestas las botas y la gorra a la hora de resolver conflictos.

Deja una respuesta