El detalle machista

Es el presente de algunos hombres con valentía y sentido de sacrificio, no son palabras viejas o irreconocibles; la exigencia actual llena de igualdad, civilización, amor, respeto humano; ubica a los hombres como portadores de sensibilidad, compasión, empatía, dulzura y otros sentimientos de esa índole.

Hubo un tiempo donde se dividían los géneros y las virtudes o cualidades propias de los mismos; a las mujeres les asignábamos debilidad, emotividad, lágrimas, seres humanos aterciopelados; obviamente, se desprendía un régimen político-social de papa encima de mama, por cuanto los varones éramos los fuertes, duros, guachos porongas.

Hasta aquí parece que todo se acomodó con el paso de los años, lejos de eso; a determinadas mujeres no hay pija que les venga bien, porque quieren un hombre frágil, tierno, dulce y también fuerte, duro, imperturbable. No se puede tener ni ser todo a la vez, por eso muchos optan por prescindir de las mujeres, se retiran a una vida de solos por un cálculo de costo-beneficio (los torturados pueden vivir sin ser chicha ni limonada o sobrevivir en el closet señalando a los que se animaron a salir del mismo); a pesar de que varios de nuestros neurotransmisores cerebrales funcionan en contextos sociales, afectivos; vamos formateando otro cerebro….

Políticamente. ¿Dónde ubicaríamos a unos y a otros, a ellas y a las demás? La política argentina es clara, no entiendo por qué los encuestadores la pifian tanto y nos cuesta analizar la realidad de manera acertada.

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