A los creyentes de cualquier dios, cuando tenemos que buscar a Dios; tanto buscarlo como hallarlo, está en nuestra cabeza.
Nadie puede buscar algo que de antemano no sabe que es o no tiene alguna somera idea al respecto; máxime en el caso de Dios que no lo podemos ver ni nadie lo ha visto. Es decir, Dios está en la mente de uno, allí tomamos contacto con el mismo.
Estamos pensando en el contexto de la fe, de la gente que cree acercarse a la verdad y esta verdad depende de la escucha, del oír verdadero; no siempre se oye lo que queremos escuchar. En realidad, la mayoría de las veces estamos focalizados en escuchar lo que nos conviene, cuando lo mejor es permanecer en una actitud de apertura…; hay que tener bien en claro cómo escuchamos, dicho de otro modo, nuestra actitud al preguntar es a la vez una forma de querer escuchar.

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