La cultura de los que humillan, destratan a otros, se materializa en situaciones o contextos de asimetría, como soldados israelitas con armas largas frente a niños indefensos, entre ganadores y perdedores.
El abuso genera odio, resentimiento, trae siempre consecuencias; en este presente argentino de violencia política, las cosas no quedarán en palabras o insultos, darán un giro hacia lo peor, cuestión de tiempo.
No podemos naturalizar el horror, algo debemos hacer, bajarlos antes que crezcan, eliminar al psicópata.

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