El uniforme de algunos en YouTube, Instagram, el saco y la corbata; verlos no inspiran libertad. La ficción de una escala jerárquica que no es nueva, cuyo mérito de ser blancos, jóvenes que nunca pierden; es por lo menos patético. Cuando mueren peor, aunque la muerte sea meritocracia en Argentina y vengan millones de bots post mortem, no resucitan.

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