La libertad por delante

Apología de Sócrates, un texto de Platón. Nos muestra a Sócrates preso, esperando su sentencia de muerte, con tiempo libre para charlar con sus amigos que fueron a visitarlo; la libertad comienza así, con tiempo libre; paradójicamente en la cárcel.

Pero vayamos al otro Sócrates, Jesús que acepta lo que dispone la ley, morir crucificado.

Ambos, después de más de 20 siglos están vigentes y marcan la agenda de no pocas vidas. Tienen en común que eran hombres libres, hicieron lo que tenían que hacer, decidieron libremente sus vidas y el final de la mismas. Eligieron lo que era justo independientemente de todo, con autonomía, más allá de su propia humanidad (el superhombre nietzscheano, el dios aristotélico).

Jesús pudo haber sido el hijo de Dios y salvarse del martirio, Sócrates huir ya que era un filósofo renombrado de la polis griega; nada de eso sucedió. No se trata de que uno era griego, el otro judío, existiendo en determinadas épocas…. La libertad no es el producto o consecuencia de una sociedad, cultura, género, normativa, religión; no es efecto de ninguna índole.

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