Nunca lo estuvo, el amo no es libre, viene en el mismo paquete de los esclavos.
Es ridículo pensar en magnates tecnológicos como personas superpoderosas, dioses; cuando son en realidad servidores del poder en cuanto ideología de supervivencia y dominación.
Hay que terminar de jugar a indignarse y llevar a cabo acciones directas que sacudan el sistema. ¿De que sirven los indignaditos que viven en el mismo sentido y valores de mundo, ciudad, humanidad; donde unos cuantos deciden la vida y la libertad de los demás?

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