Moda libertaria

Si afirmo que la carne esta cara, me mandan a comprar fideos, si digo que los alquileres son abusivos, me indican que vaya a vivir a la montaña; al menos el zurdaje tiene capacidad para pensar, andamiaje intelectual, pero estos fanáticos del sentido común queman a cualquiera que los contradiga, son la Inquisición.

Las modas son un juego de contrapuntos, extremos, dar la contra; cambian pocas cosas.

¿Qué tiene preparado el futuro, de seguir esta gente con dos dedos de frente, gritando, insultando y bardeando hábilmente con ocurrencias que parecen inteligentes todo lo que no comulga con sus prejuicios; encima con gobierno y poder? Lo tenemos a la vista en esta moda de la libertad, lo venidero está allí, no sabría ponerlo en palabras; fue lo mismo que ocurrió entre barbijos, kuidadores, gente hablando con «e», autopercibiendose X.

Hemos podido ver en el pasado esas calles cortadas, piquetes por todos lados, planes sociales masivos, empleados públicos empoderados gobernando; ellos estaban en contacto con lo que vendría cuando todo empezará a caer. Estemos atentos a las señales del presente, que nos anticipan otras cosas.

La desesperación de Milei y otros, por ser contemporáneos de Trump y Netanyahu, requiere atención especial; el tiempo se acelera hacia hechos que fijarán un cambio cultural argentino.

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