
No existe. Un síntoma de la mecha corta argentina es la interna libertaria, nada diferente a la virulencia kuka del pasado reciente; se bardean, humillan, destratan, hacen revoluciones, dan combates épicos por redes sociales; es decir, termina no pasando nada.
Esta es la batalla que vienen a dar algunos, dentro de un Bloque cultural bien definido: desde que tenemos democracia ininterrumpidamente la política tiene las vacas atadas y al ganado en el terreno de siempre; actores intercambiables nos gobiernan, representan, juegan a opositores, oficialistas, se turnan, ocupan cargos, cambian figuritas, hacen negocios y la juntan en pala.
¿Queremos realmente que las cosas cambien? Urnas vacías, votos nulos y en blanco; para empezar de la mejor manera. Después, hacer fuerte la Democracia con la gente movilizada y recuperando nuestro lugar de autoridad frente a los empleados electos que van a gestionar lo público. FIN.

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