Aparentemente cualquier cosa nos hace mal, desde bañarnos, comer, beber algo; excepto laburar por dos mangos como animales todos los días.
Nos queda un consuelo, escuchar o leer a los libertarios que están en el Estado, que ya tienen su cargo, el puesto asegurado, alguna cachucha que rascar con la nuestra; «libertarios» que se descubren libertarios dentro de las reparticiones estataless; hay un mundo liberal libertario queriendo entrar y buscando la misma, reciclados para hacer dulce. Liberales libertarios que desde el poder y la repartija te dicen como vivir, ahorrar, ajustarte y sacrificarte por un país mejor.

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