El encanto de ser fascista

Cuanta gente perdió la capacidad de hallarle la vuelta a los revés de la vida en común, en otras palabras, organizarnos políticamente de manera diferente para cambiar la realidad de verdad, sin matices ni puentes.

Muchos nos comimos, «compramos» para decirlo en modo actualidad, el manejo festivo, sentimental, que devino en moralismo, violencia ideológica, morbo esclavista, capacitacitismo, resentimiento, meritocracia de quienes en definitiva no tienen dos dedos de frente, pero manejan el destino de la Comunidad.

Es un clima de época, lo que hay; mirar hacia atrás es encontrarte con lo malo conocido que resulta más de lo mismo. Todo es fascismo, lamentablemente.

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