
Llegar a viejo para dar lástima no resulta una contingencia, es el desenlace de tu vida; por eso los estoicos tenían en claro nunca juzgar antes de tiempo a un hombre, hasta ver su final; morimos generalmente como hemos vivido, es notoria la miseria del que se aferra a la vida cuando es tiempo de irse, el pobrecito quiere vivir un día más.
¿Qué los detiene entonces a muchos para hacer justicia, acaso tienen algo que perder además de su precaria/abandonada existencia? Estar en el lugar de los que sobran, molestan, fuera de circulación; pareciera que solo los adolescentes y jóvenes son capaces de lo heroíco.
Viejos que de tanto cuidarse y temer, mueren como en una pandemia, entre las risas de los que gestionan/disponen su destino.

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