Creemos en lo que decimos y nos aferramos a lo dicho, el peligro de los creyentes haciendo política, la gente pensante y libre se halla vulnerable frente a esa turba que viene teniendo protagonismo desde hace décadas en nuestro país.
De este entramado cultural propio de la ley, determinados patrones de conductas y creencias, te arman instituciones, aptitudes o virtudes, como negación de los cambios. Vos, yo, todos cambiamos; la realidad es un ir de lo conocido y más organizado, hacia lo caótico y disperso.
Se ha vuelto muy fácil en Argentina hacer política, de ahí que no hallemos buenos políticos o funcionarios públicos, en una sociedad que no esta a la altura de los mismos.

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