
Desde el sentido común, no siempre el mejor de los sentidos, suele a menudo ser gregario y golpista; pero en la diaria es bastante acertado.
Pagas una obra social privada, vas al club, moves dinero en el banco, haces la mudanza por medio de una empresa de transporte…; no hace falta que me lo digas, la misma burocracia que en cualquier repartición estatal.
Por eso no sorprende a nadie, que laboratorios, pañaleras, cerealeras, tamberos, mineros, aceiteros, etc, etc….; aferrados a sus respectivos regímenes legales, propios del emprendurismo estatal-mercado, donde no son pocos los que lucran colgados del Estado y el Estado curra a través de ellos; una reciprocidad que da ganancias compartidas.
Hablar de reducir el Estado, pasar a un Estado liberal, es una contradicción al igual que referirnos a nuestra Constitucion Nacional argentina en esos términos; en los hechos no existe algo así; la macroeconomía desde cierta mirada, necesita un gobierno pequeño, un Estado fuerte que se libere de responsabilidades, maneje pocas cosas con mano de hierro y deje a los ciudadanos entenderse en el mercado; al revés, similar historia, los chinos lo han entendido muy bien con la implantación del Estado Totalitario, son comunistas, socialistas capitalistas, les resulta la jugada para crecer y competir en el mercado…..; no interesa que gobierno, régimen o ideología tengas, para expandir los negocios, comerciar, acumular, ganar, progresar.

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