
¿Cómo hacerse mesías, profeta, sin pomposos sacrificios? La política y los cristomonedas nos pueden ayudar a pensarlo.
Básicamente, siendo un «terraplanista», disfuncional, gregario, que paradójicamente vive ensimismado, al margen de los demás; a un costado del conocimiento, teniendo en su cabeza unas cuantas ideas fijas y sin la prudencia necesaria que nos da la experiencia de un nosotros en Comunidad; pero conocedor de los negocios de la actualidad, sumergido en el presente. Alguien convencido de que el mundo lo necesita, que las cosas no van a cambiar sin su intervención.
Como verán, se requiere de prepotencia, temeridad, hasta que nace la confianza en sí mismo, la fe en uno, con la fe en nuestras manos salimos a vendérsela a otros.

Deja una respuesta