No estoy fantaseando con extrapolar una realidad japonesa a lo que vivimos los argentinos, ya que cultural y socialmente somos muy distintos.
Sin embargo, puedo observar bien de cerca en ciudades como Santo Tome, barrio céntrico, antiguo, donde la gente se muere de vieja después de toda una vida en la misma casa; primeramente, tal cual lo exprese, se ve personas solas, escondidos entre cuatro paredes, salen poco y nada, son de mediana edad no muy avanzada; puesto que ahora viene lo segundo, la rapidez con que se desprenden de los viejos (algo que en otras provincias, por ejemplo, las del noroeste argentino, los abuelos terminan sus días en la casa con sus hijos, nietos y bisnietos; hay una cultura familiera bien arraigada), que terminan en algún geriátrico, te lo figuran muertos ante los demás y en la casa el okupa de su hijo o pariente.
Pero sí, gente sola, además de casas vacías a la venta, como si estuvieran en cuarentena y la pandemia todavía continuara, sin contactos sociales significativos, que ven peligrar su forma de vida por la invasión de inquilinos o emprendimientos de departamentos del estilo gallineros que contaminan la belleza del lugar; lo puedo atestiguar, estoy rodeado de vecinos de esas características, yo soy uno más de ellos, que realiza actividades fuera de los horarios rutinarios de la mayoría de empleados o dependientes de diversa índole, a contramano de sus sueños, vigilias, feriados, fines de semana, días laborales, obligaciones, con otro calendario, festejando sin días festivos fijados de antemano, etc………
Efectivamente, se puede pasar mucho tiempo sin ver a otros ni pisar la calle, nadie se muere por eso ni es un bicho raro; habría que considerar una variante al respecto, los que se hallan activos realizando algo no laboral prácticamente solos, cuando la mayoría duerme.
Reitero, las razones, motivos, son diferentes a la de los japoneses, ni dudar esto último; en Argentina, una explicación entre otras es la pobreza que inmoviliza, te aísla, por cuanto salir es gastar un dinero que no se tiene; también la vejez es un factor a considerar, por la inseguridad cotidiana que padecemos, cada vez se ven menos niños y ancianos en las calles….
Son miradas que no buscan agotar la temática, sino abrir un sentido al abordaje de la misma; sucede, es real. Cuando se me ocurra algo nuevo vinculante, lo expresare a través de otro escrito.

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