Cultura golpista

«Cada vez son menos los represores en Argentina», el título de un pasquín o nota en un diario de tirada nacional, quedan 63 detenidos en Campo de Mayo y 22 en el resto del país.

Pero se multiplican los golpistas, ni el Congreso de la Nación se salva de las intentonas destituyentes para con un gobierno democrático, llevadas adelante por nuestros «representantes»; contra un presidente elegido por el pueblo en las urnas, a través de elecciones libres. Toda una obviedad que necesitamos recordarnos, tener presente que en los ciudadanos descansa la legitimidad de la Democracia, de todo gobierno.

La realidad histórica, jamás existieron golpes netamente militares, son fundamentalmente cívico-militares; los golpistas siempre existieron en Argentina, son de cosecha abundante, se han ido camuflando con el tiempo en estructuras partidarias, usan los mecanismos institucionales para fogonear desestabilización, producir un contexto de ingobernabilidad.

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