Pitos duros

Para estar entre los primeros en las listas de partidos, en todos los cargos que el menú político ofrece, dicen presente los porongas; se cuelgan de Dios, Milei, Cristina, la princesa Mínima Moralia, chiques por nacer, enfermos, viejitos, discapacitados, lo que venga….; ellos se autodefinen anticasta enamorados de la libertad, la política sin privilegios, por la justicia y el orden; están también los nazionales populares de la inclusión, igualdad y empatía social. Dios los cría y ellos se juntan.

Asesores para hacer dulce, manejan armados políticos con la nuestra (la de todos), chicos de los mandados de legisladores o gobernantes, mercenarios…….; la historia es conocida: encubiertos personajes del patriarcado manejan los hilos de algún paisano o la paisana en la mano del buen king kong que alimenta el pingo con la mano, se prestan a figuretear al frente de otros para enganchar ciudadanos desprevenidos; la banda real toca por detrás, lo patético que en determinados casos no ganaron nada, ni siquiera tienen el mérito o las aptitudes para ganar algo por sí mismos.

Ahora que Milei necesita de los buenos y los malos, ya no hay tiempo para las distinciones de «la gente de bien», en un país normal del sentido común, porque en realidad esta ficción fue siempre eso, narrativa del poder. Estas elecciones legislativas nacionales de medio termino en Argentina, son un ballotage; nos jugamos el porvenir como Nación.

Después de estas elecciones sea cual fuere el resultado, nos queda poner otra vez el interés público como brújula de acción, el bien de todos los argentinos primero; hallar la manera de hacer prevalecer lo Común que nos une en cuanto pueblo; las ideas libertarias siempre estuvieron en la gente sin ningún tipo de bandería política, necesitamos fortalecer la confianza en las mismas, encender la lucha nuevamente. Nos queda mucho por seguir haciendo.

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