Resentido con S

Los bares en Santa Fe se disfrutan en días laborales, cuando el grueso de la gente está en sus trabajos, hay detalles a tener en cuenta, el principal es que te sirvan una cerveza tirada (liso, chop) bien fría como acostumbramos en el litoral argentino.

Vernos haciendo un impase entre quienes se pierden en ocupaciones, otras que, aunque no signifiquen utilidad alguna, cumplir horario es obligatorio o el ojo del amo acompaña toda transgresión; el vuelo de la mente por sobre el ajetreo y las penurias de los demás, ejercicio estoico de aquel sentado en las alturas y a cierta distancia, mientras allí abajo se libran las batallas de todos los días.

En algunos sitios, pasa Kant a la misma hora, de lunes a viernes; acelera sus pasos al promediar el día laboral, próximo al fin de semana o previo a un feriado. No caben dudas, la gestión de la libertad parece no estar en nuestras manos; resulta toxico vivir de este modo porque si me preguntaras por la existencia de mierda que llevo, te diría por costumbre que la vida es bella; de ahí que haya tanta gente medicada. No sé si realmente tenemos un contrato libre los ciudadanos (suponiendo un contrato social preexistente del que formamos parte y sin nosotros no sería posible) o nos parecemos a bastantes jóvenes precarizados del presente, que en definitiva no son dueños ni de lo que tienen puesto.

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