Madre, no hay una sola

La madre policía, que no puede estar cerca de su hijo que la necesita, elije heroicamente abandonar su servicio a la Comunidad y quedarse en la casa; no es la misma madre, que elije salir a robar para alimentar a su hijo y volver rápido a estar con el mismo; a esta última la señalamos porque no fue a trabajar.

No es un escrito antigorra ni busco personalizar en nadie, menos aún hacer apología del delito; sino rastrear en un ejemplo contemporáneo, actual, entre cientos de diversa índole y con otros protagonistas; que cuando miramos y juzgamos la realidad, de manera relativamente justa, no somos tan inflexibles, cultores del castigo, el punitivismo, la ley por encima de toda humanidad; sabemos que hay faltas, infracciones, males que realizamos para evitar otros mayores; conocemos muy bien la diferencia entre el bien y el mal, por eso apelamos a nuevos valores, a la virtud que hay en hacer ciertas cosas inconvenientes, reprochables.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *