Sáquese la ropa, después hablamos

Quienes todavía estamos vivos y transitamos la pandemia con éxito, vimos que la ciencia, la objetividad, las teorías, deambulaban entre nosotros y pululaban en los medios de comunicación social. Uno no sabía con qué certeza quedarse, si con la del carnicero que quiere ser el empleado del año y te pesa con exactitud rigorista cada granito de carne picada; con este otro repetidor serial de frases prestadas que asegura fervientemente que la tierra es plana y muestra documentos de la Nasa sobre la presencia de extraterrestres que nos hicieron creer lo contrario; o de quienes tienen duda de todo, de cada vacuna, del fabricante, de nuestros cuerpos, de ese brazo, la aguja y la confabulación mundial que se infiltro en nuestras venas.

Suponemos que las teorías en las ciencias son a priori neutrales, después secundariamente responden a determinados fines; vayamos a lo que buscamos decir, si ante la medicina somos unos pobrecitos de nada, estamos para ser sometidos y punto; no hay nada más al respecto, el médico manda, se normativiza un proceder y llevamos las de perder; pero si, surgen variadas interpretaciones: vos, yo, cualquiera, las cosas, tenemos chances de mostrarnos no fijados a la arrogancia científica.

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