La realidad indica que solo teniendo poder se es libre, de algún modo nos permitimos libertad quienes tenemos el sartén por el mango de nuestras vidas; si tu destino es el de un dependiente, obligado laboralmente, material y afectivamente necesitado del consumo de muchas cosas, indudablemente la historia es otra y este texto no es para vos.
La gente sumisa existe, son tan reales como los que dominan a otros; ciencia pura y dura. El poder esta arriba, abajo, en diferentes proporciones e invertidas; es decir, ser capaces de decir no, es el detrás de escena de cualquier sí. Lo subversivo en nuestra sociedad se da a menudo bajo la forma de libertades a medias, algo parecido a los amigos con derecho a toqueteo; basta andar en la calle para darse cuenta, acercarse a los demás y ser parte de esa movida que la gente en su cotidiana existencia reactualiza; la normalidad está compuesta por miles de desviaciones de lo normado. Nos podemos dar la gran vida, ocultos a la vista de todos, disimulados entre trapos viejos, bicicletas oxidadas, frentes de casas descascarados.

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