Cuando decidas conformar, sumarte a la concreción de un partido político en Argentina, nada te hará saber o anticiparte como ciudadano, afiliado, militante, lo que terminará siendo; no importa que digan sus bases, cartas orgánicas, declaración de principios, los colores de su bandera explicados para ser entendido por cualquier niño. Incluso votando, saliendo electo y siendo representado por alguien del mismo espacio político; te hayas con una práctica común de los argentinos, darse vuelta, transar, llenarse los bolsillos, hacer su propio rancho, jugar la suya y cagarse en quienes lo votaron.
¿Qué te diría a vos que te jugas con todas tus fuerzas en las ideas, el compromiso junto a otros, la honestidad de querer hacer algo bueno por los demás? Existen otras opciones, la política argenta es un fraude; los partidos políticos en su mayoría son emprendimientos privados donde se empoderan unos cuantos, disfrazan esos intereses de particulares como fines públicos estafando a mucha gente ingenua y decente.
Aunque, en tu honestidad brutal, sin por eso terminar siendo un delincuente, también te acercas a la política para sacar algún provecho propio, no tiene nada de malo admitirlo. ¿Qué provecho propio puede sacar alguien que no sabe dónde está lo que supuestamente es suyo, para quienes trabaja realmente?

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