Aprender lo malo, para después evitarlo, debería ser el camino del cristiano; pero no, tenes gente que ni siquiera sabe de la vida porque no ha vivido una chota, dando sermones, homilías, moraleando; similar a determinados diputados o senadores electos, que en su puta existencia han trabajado y ahora van a cobrar mensualmente 9 millones de pesos, con 35 asesores; colgados del bolsillo de los ciudadanos.
¿Qué mérito tengo yo que rezo cuando estoy cagando? Sentado en el inodoro alzo las manos al cielo orando por los demás, entre gemidos y alaridos que me sacan lágrimas. Dicen, que la gente confirmada en la gracia divina del demonio ya no puede ser tentado por el mismo.

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