Discriminaciones buenas o política de supremacistas

En ciudades argentinas, donde el empleado público es el señorito satisfecho del llanto y la queja, materialmente estable, cómodo en su mundo de protecciones y derechos adquiridos; que siempre termina saliéndose con las suyas; no acontece nada nuevo.

La supuesta «nueva política» desafiante del estatu quo en algunos lugares es evidentemente falsa, el Partido Único Estatal se disfraza de libertario/liberal al igual que en los gobiernos anteriores marchaba y cortaba calles pidiendo inclusión, justicia social, mas Estado, planes, dinero; esto se ve con claridad en el tratamiento de la pobreza, la creciente distancia hacia el que menos tiene y más necesita.

No hay radicalidad en las luchas que se emprenden, carecen de potencia, hay revoluciones de publicidades municipales, proyectos provinciales del más de lo mismo que dejan intacto el sistema de regímenes especiales y corrupción estatal, palabrerío buenista de principios en la web, gritos en las Legislaturas y su amplificación en el Congreso de la Nación. Circo.

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