¿Puedo ir a tu casa?

Llegar a la nariz de payaso no es un camino fácil, tal vez sea sencillo y hemos perdido el olfato para eso; pero cuando venimos del mundo donde la sencillez es invivible, las cosas parecen demasiado simples o muy complicadas, nosotros también; se pierde contacto con lo cercano a través de nuestro cuerpo, con el día a día, el tiempo y aquellos que nos rodean.

Tenemos otras prioridades e ideas, apuntan a entidades más elaboradas, creencias, negocios, proyectos, ocupaciones rentables, organizaciones, instancias de poder…….; a pesar de que necesitamos comida para vivir, dormir, hacer ejercicios, pensar, etc………; por ende, estas últimas pasan a un segundo plano, se tornan triviales, descuidadas, hasta que el cuerpo nos pasa factura como solemos decir, nos damos cuenta muchas veces tarde lo poco que nos conocíamos, lo poco que conocíamos de aquello que nos perjudicaba, causaba daño, pero también de las innumerables alegrías que nos perdimos, del goce de la vida.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *