Cuando haya que apretar el gatillo

Sin buscar hacer apología del delito, vamos a pensar el desfasaje de quienes hoy se adueñaron de una violencia verbal, simbólica, no por eso inofensiva o menos dañina; contra los viejos y la gente vulnerable fundamentalmente……; destruyen a otros innecesariamente y no toman la posta en el protagonismo de construir futuro, un presente distinto; hacerse cargo de que ahora están a cargo por la edad y el empoderamiento que tienen, de las acciones que lo cambiaran todo, aunque sea este pequeño mundo del que tanto hablamos.

Por eso que, a pesar de no haberlo vivido, rescato (no lo convalido) el accionar decidido de aquellos jóvenes argentinos de los años 1960, 1970; equivocados o no, ideológicamente distintos, con una metodología de lucha aceptable o repudiable; empuñaron las armas y se la jugaron contra el poder estatal.

La actualidad hace que cualquier impresentable se crea King Kong con su grupito de monas chitas o juegue a las revoluciones en redes sociales, hasta que se corta Internet; afuera siguen pasando cosas y algunos andan con los fierros en la cintura, porque las realidades pueden confundirse o en algún momento cruzarse. Es cuestión de tiempo.

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