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Quienes no persiguen fines económicos o de poder barato cortoplacista, accesible a cualquiera; en lo que emprenden, fundamentalmente luchas por ideas, proyectos comunitarios, militancia política….; se van quedando solos, aislados, no tienen cabida en ningún lado, hasta carecen de representatividad.
El sentido común de la gente vivencia y comprende esto con total claridad, justamente quienes están fuera (los de afuera) por la violencia que conlleva ser pobres, donde no significa nada el «respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo basado en el principio de no agresión»; muchos no votan, ni están afiliados a nada.
Argentina es cruel en ese sentido, a pesar de nuestra cultura participativa, alegre, solidaria; el problema sigue siendo la pobreza que avanza y esta vez en sectores afiliados/incluidos al Sistema, que venían medianamente zafando…; aunque los números de las estadísticas indiquen lo contrario, lo contrafactico es la percepción de la misma, el modo en que nos autopercibimos.
Referido a estos nuevos pobres, les resulta molesto compartir con quienes no tienen otra aspiración que hacer el bien por el bien mismo, dar de lo suyo sin cálculos ulteriores, participar sin concesiones, llevar adelante acciones desinteresadas…. El final de esto son conductas reactivas que expulsan a los otros distintos (incluso pobres diferentes), no tardan en destrozarlos; no admiten verdades incomodas y gente libre con esas características, difíciles de subordinar o potencialmente peligrosos en el reparto de la torta.
La necesidad corre entre quienes forman parte de estos espacios, por cuanto hay personajes desesperados por rascar algo, entrar al Estado, obtener una banca, ganar dinero, ver si pueden encontrarle el agujero al mate en la función pública o haciendo politiquería……………; los cuales se alinean detrás de una billetera o la ambición desmedida de algunos que llevan las riendas con la violencia necesaria hacia los objetivos impuestos por el emprendimiento que los une; aquí no hay malos ni buenos, son todos chanchos amigos en este juntadero.
Para este diagnóstico no se necesita viajar por el mundo, recorrer el país, leerse una biblioteca o tener un título de grado en la UBA con posgrado en Harvard y a la vez ser un investigador del Ñoquicet….. No, con vivir en ciudad de Santa Fe basta, recorrer las calles siendo vendedor ambulante, cercano a la gente en los barrios; la libertad/dignidad de las personas cada vez tienen menos que ver con las banderas y las propuestas que los partidos políticos nos venden.
Por eso, una cosa es apoyar a nuestro presidente y al gobierno nacional en el camino de terminar con la inflación…; otra muy distinta, dejarnos entrampar por los chantas, empresarios truchos, vende humos que tenemos en las provincias y municipios, colgados de Milei a favor o en contra.

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