Antes, plataformas como facebook, twitter, eran sitios de interacción entre personas, ahora está lleno de bots, contenido hecho con IA, donde los usuarios de carne y hueso terminamos siendo el producto que intercambian los algoritmos.
Obviamente, la libertad de expresión está en franco retroceso, por cuanto las posiciones dominantes más visibles para todos responden a determinados usuarios privilegiados por alguna razón o interés no explicitado, promueven puntuales contenidos/informaciones, generando tendencias que arrastran a los demás.
Pero si te pones a pensar, entre tener la casa propia que nunca vas a lograr al ritmo que llevas o un resguardo económico que te haga prescindir de poner el lomo toda tu vida, a tener que vivir en internet consumiendo mierda para distraernos, donde se mira pero no se toca, dejarnos llevar haciendo la existencia más amena a pesar de todo, darte lujos de un celular de alta gama, ropa de marca, zapas a la moda, unas vacaciones, el auto para hacer ruido…; no dudamos, surge de algún modo el consuelo de alegrías sustitutas que nos hacen olvidar la precariedad en que estamos parados, la inestabilidad propia de la supervivencia.

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