En Santa Fe he visto a no pocas personas tener su vivienda, pero no haber puesto un solo ladrillo en la misma, heredan más que nada o se quedaron con la casa y a los viejos los guardaron en un geriátrico (está lleno de estos depósitos humanos; aunque este concepto varía según las prestaciones, obra social y si muerden o no del Estado); no es regla general.
No hace mucho en declaraciones ante la prensa, Donald Trump, se refirió al tema viviendas, su visión al respecto es que no iba a construir viviendas sociales porque impactaría en el valor de las mismas, quitándole valor, riqueza y felicidad a los propietarios. A la vez, está luchando para que los jóvenes puedan acceder a las mismas pagando lo que valen.
En Argentina no escuchamos declaraciones de esa indole ni politicas de Estado al respecto, pero en los hechos la realidad es otra, las casas valen oro, se cotizan por encima de toda inflacion o valor de mercado, valen lo que el dueño dice que valen y de lo contrario no se venden; solo gente desesperada se desprende de un inmueble, hay mucha especulacion al respecto, pero la tierra y los ladrillos, como decian nuestros abuelos, es el ahorro que siempre da ganancias.

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