Los derechos que tiene el aparato estatal y sus instituciones, por encima de los ciudadanos, queda claro cuando se juntan los legisladores, te promulgan una ley y te obligan su cumplimiento.
La cuestión vidriosa y difícil de conocer son los deberes para con la gente, hacia nosotros, los vecinos, la Comunidad. La muda existencia de impuestos y tasas municipales, que nunca dejan de llegarte, no sabemos en qué se utiliza lo recaudado; ni siquiera la propiedad está garantizada, son recordatorios extorsivos constantes de un avance estatal sobre la libertad de las personas.
Hay silencios que cada vez hablan más, la cantidad de enfermos mentales que proliferan en Argentina, no me canso de ver gente alienada de la cabeza en las calles. ¿Que produce o fabrica esta triste realidad que cae sobre los más frágiles? Seguramente, los cráneos tendrán otra ley bajo el brazo, porque «el que las hace las paga«; les espera la cárcel a esos problemáticos humanos, al igual que a los menores de edad en situación de vulnerabilidad, marginalidad y abandono social.

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