Cuando era pibe no supe verlo, con los años resulta obvio, la diferencia entre los canticos del coro y la caja del negocio.
Nadie está obligado a profesar tal o cual creencia, partido o religión; pero de hacerlo, mínimamente tendría que tener efectos visibles para con los demás en la sociedad; de lo contrario, para que votamos, vamos a misa o escuchamos al pastor los días sábados.

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