Vagones repletos de silencio

Hubo un tiempo que los rapadores de cabeza reclutaban entre los trasnochados de guerras pasadas, perdedores que querían revancha, resentidos y odiadores seriales.

También el pasado nos muestra que a los romanos no se les ocurrió la mala idea de raparles la cabeza a los esclavos, de haberlo hecho, ellos se hubieran dado cuenta de que eran muchos y jóvenes frente a la envejecida clase privilegiada gobernante.

Como se festejaban mundiales de futbol mientras la maquina represora de la Dictadura picaba carne humana a rolete.

La gente común y corriente habita el silencio, nada se da sin ese silencio. Por más griterío que haga en las calles, el circo, las canchas o redes sociales….; para eso existen estos lugares donde el espectáculo no cesa y todo pasa muy rápido; ofrecen desahogo, crueldad, entretenimiento, distracción, seguir participando….

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *