Hay una ventaja que se agiganta con los años por parte de quienes sostienen sus ideas con la vida que llevan, un ejemplo claro y demoledor al respecto es la moda de reciente aparición en Argentina, la de ser «libres»; es cuestión de tiempo ir quedando solo cuando realmente sos un hombre o una mujer libre; no hay organización, partido, religión, que te soporte, por cuanto son estructuras que emulan realidades inexistentes, en el fondo inamovibles, fijadas de antemano; en esos sitios la libertad termina resultando molesta, incomoda, peligrosa; más aún, respetar la libertad al precio de padecerla, es de muy pocos, casi diría dioses entre los humanos.

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