
Despierta empatía los camiones repletos de ganado vacuno, bovino, caprinos y en algunos lugares de Asia, perros, gatos; en estos tiempos del avance de la miseria con inflación cero, los argentinos estamos bastante achinaditos, hay empanadas con una amplia variedad de rellenos.
Sabemos que los animales se dirigen al matadero, van a sufrir y después los tendremos en el guiso del mediodía.
No obstante, los estadounidenses tienen la solución, están un paso adelante; comen pollos que se desasen en los dedos de la mano, hamburguesas de carne vacuna que sirven como esponjas para limpiar los platos. Carnes de laboratorio, clones.
Siendo muy ingenuo y optimista, quizás a futuro con un par de vacas alimentemos a todos los argentinos. ¿Para qué tenemos el INTA nacional y popular, lleno de científicos?

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