Los celos, ese sentimiento de propietarios.
¿Acaso no es la propiedad un robo? Para los liberales no. De ahí que, en nuestro ámbito libertario, las locas tienen dueño o al revés.
Asimismo, habría que abolir la familia, un bonsái del Estado; dejar los exclusivismos de lado y decretar el amor libre, donde solo el placer dicte la ley. Aquí no es fácil distinguir al socialista del liberal.

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